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miércoles, 14 de noviembre de 2012

¿Qué significa narrar?


Narrar es vivir. ¿Qué vida puede tener quién no la relata? Estar vivo significa poseer un pensamiento continuo, cuando dormimos soñamos y despiertos no dejamos de analizar nuestro alrededor contabilizando lo que observamos, catalogando, archivando. Una película, una canción, un cuadro… Todo es narración. Cualquier cosa que te emociona, que te provoca sentimientos, es narración; porque te está contando algo, se comunica contigo.

 Hay un pero… la calidad de la narración es fundamental. Cuando soñamos nos contamos cuentos que van desde terroríficas pesadillas hasta las dulces evocaciones en las que se cumplen todos nuestros deseos. Hay películas que nos mantienen al borde del asiento ansiando el desenlace, mientras que otras nos provocan somnolencia. Cuando observamos una obra pictórica o una escultura o incluso un edificio en ocasiones nos embelesamos y en otras sentimos verdadera repulsión. La unión de las notas musicales tiene el poder de elevarnos hasta las estrellas o de hundirnos en el fango. Existen personas que hacen de su vida una obra de arte, quienes la convierten en una comedia o en una tragedia griega. Hay vidas feas hasta para quién las mira y vidas hermosas que inspiran. Y aun así hay vidas para todos los gustos, y cada cual elige como vivir la suya. Con la narración pasa lo mismo, hay narraciones que te emocionan mientras otras te resultan indiferentes, o te aburren hasta el punto de abandonar su lectura. Pero ese texto ha emocionado a alguien, aunque sólo haya sido a su autor.

Entonces, ¿Podemos hablar de calidad en la narración o de gustos? Personalmente odio las películas gore, no le encuentro sentido a los cuerpos destrozados, sangrientos. Pero sé de bastantes personas que las disfrutan, a veces cuanto más ‘malas’ son, más ‘clase B’, más les gustan. Y muchos de ellos son personas a las que considero cultivadas e inteligentes. La literatura tiene tantos matices como tonos de color podemos producir, más de los que podemos apreciar a simple vista, y cada cual elige su color. A veces, mientras un amigo aprecia el tono azul del mar, yo no puedo dejar de admirar el verde. Cada persona, cuando leemos un libro, oímos una sinfonía o admiramos un cuadro, sentimos cosas distintas. Incluso el libro que en la adolescencia nos pareció una obra maestra, años después al releerlo nos disgusta; ya no somos las mismas personas.

Resumiendo, narración es, en mi opinión, vida. Puede ser buena o mala a los ojos de los demás, pero, es nuestra experiencia, única; al igual que cada individuo es singular entre sus iguales.

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¡Hola! Me llaman María.

Me disfrazo de ama de casa para poder dedicar el máximo tiempo posible a mis dos pasiones: la gastronomía y la literatura. Me encanta untarme de harina y me fascina tumbarme con un buen libro. Disfruto cocinando elaboradas recetas y con cualquier género literario.
Espero que este taller me eduque divirtiéndome y me dé el empujón final para atreverme a unir mis dos debilidades en un único proyecto: Una recopilación de recetas con un cuento que acompañe a cada una de ellas.

Què és narrar?



Què és narrar?
Quan pense en esta qüestió, immediatament  me’n ve al cap una altra: Perquè narrem? És a dir, quina necessitat té la humanitat de narrar?
Pel que sembla, la nostra espècie ha estat narrant tota la vida. Bé, des de l’incert moment en que començarem a ser humans d’una manera o altra. La necessitat de practicar el llenguatge recentment estrenat, faria córrer les primeres anècdotes en els rotgles vora el foc.
Les millors històries serien repetides una i una altra vegada. El públic demanaria tornar a reviure les contarelles més emocionants, les més divertides. Repetides d’una generació a una altra, emocionant a gents diverses al llarg del temps.
Per força havia d’aparèixer algú que s’especialitzara en la nova modalitat d’entreteniment. Algú que sapiguera tornar a narrar la història i donar-li cada vegada matisos nous que la feren novament atractiva. Algú amb bona memòria, però també capacitat per a donar-li ritme, que sapiguera  enriquir-la amb dinàmiques i tempos variables, algú que dominara la veu i el llenguatge. En definitiva algú que sapiguera com cuinar tots els ingredients, de manera que irremeiablement seduïren el respectable.
En esta xicoteta recapitulació, ens atrevim a dir que, més o menys,  ja han anat apareguent els elements que podrien entrar a formar part d’una definició del que és narrar. Per una banda eixa cosa que té de fet col·lectiu, d’acte que aglutina els individus més diversos al llarg de l’espai i el temps. Per una altra banda el fet de reviure l’experiència que ha viscut un altre, real o inventat, estar en un altre lloc, amb una cara i un altre cos, passant les experiències més diverses. Dit d’una altra manera, revisant el que ja saps o aprenent el que no. I finalment, la seducció, l’art de la bona pràctica de l’estil. Sense este element quasi màgic, no s’entén cap de les arts. Parle d’eixa paraula meravellosa que és la Bellesa.
Resposta la primera pregunta -què és narrar- caldria resoldre, en la mesura d’allò possible, la segona -perquè narrem. Quina necessitat tenim? Perquè ens agrada comunicar-nos contant anècdotes? Perquè ens quedem insatisfets si ens falta per saber del principi, el desenvolupament o el final, el que clàssicament s’ha dit una història? Perquè ens identifiquem invariablement amb les vivències, bones o roïns, dels protagonistes? Perquè ens deixem convèncer per les narracions que ens arrastren de la realitat per a portar-nos a mons que no existeixen? Perquè gaudim tant quan veiem una bona pel·lícula, obra de teatre o dansa, llegim un llibre, o veiem un quadre amb alguna història?


En este moment en que tantes interrogacions pengen, el narrador d’este text, pensa que és un bon moment per a anar tancant. Que potser són massa preguntes, o de fet una sola, però que el tema, de qualsevol manera, donaria per a unes quantes pàgines més. Que deixar el text obert en el final pot ser una bona manera de donar-li cert caràcter circular al treball. Que amb això pot quedar fins i tot un poc poètic. Que, en definitiva, és hora de guardar l’arxiu i tancar l’ordinador.



David Carboneras

lunes, 12 de noviembre de 2012

¿que significa narrar?

cuando me hicieron la pregunta se me vino a la mente la pasión de cristo  y es que -permitan me explicarme- narrar muchas veces implica poner una emoción interna muy viceral  (semejante  cuando a cristo le clavan la lanza) y muchas veces hasta dolorosa  pues es querer recrear con palabras un acontecimiento o hecho donde estas son suficientes o son muy poco y cuando es muy poco cada palabra elegida, se vuelve algo mas visceral mas interno, mas doloroso para ver un triste final o un placentero final según lo que juzgue cada ojo humano.
personalmente no me resulta fácil narrar. Mas no es la pregunta

domingo, 11 de noviembre de 2012

Narrar

¿Qué significa narrar? Parece algo fácil de explicar,  pero... No sé, ¿Qué es narrar?   Contar una historia, dar la descripción de un suceso, objeto, persona... Relatar con detalle situaciones acontecidas o inventadas. No entro en que tengan interés o no lo tengan, en que mantengan la intriga del lector/oyente, o no,  al fin y al cabo narrar es expresar con palabras, desde algo tan simple como qué he desayunado  hoy  a algo tan complicado como urdir  la trama del asesinato perfecto, o redactar un diagnóstico médico y según esto me pregunto, ¿nos pasamos el día narrando?
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Hola mi nombre es Pilar. He escrito algún que otro monólogo humorístico sobre temas falleros. Me he apuntado a este curso porque quiero aprender sobre literatura y aprender a narrar. Ahora mismo estoy un poco asustada porque no sé si podré con todo el trabajo no "presencial" que creo que este curso lleva consigo.

¿Qué significa narrar?


¿Narrar? ¿Qué es narrar? Nunca había oído esa palabra. No sé qué puede significar.

Yo sólo vivo. Hago lo que tengo que hacer. Y muero. Ausente del mundo, del resto de personas que en él habitan o alguna vez han habitado. No sé nada de nadie y nadie sabe nada de mí. Puedo verlos, sí. Los veo andar de un lado a otro. También los oigo a veces. “Hola, buenos días”. “Que le vaya bien”. “Hasta luego”. Todos parecen ocupados. Todos parecen estar pensando algo. Algo que nadie más que ellos sabrá.

No puedo imaginarme el qué. Supongo que porque no tengo imaginación. Sólo veo realidad. Sólo oigo realidad. Sólo siento realidad.

No hay historias. Ni reales ni ficticias. Ni pasadas ni futuras.

Ni siquiera actuales.

Y si las hay, están todas escondidas.

Un día nací. No sé por qué. Y un día moriré.



......


Me llamo Lucas Alberto Montiel Juan, tengo 23 años, los cumplí el 23 de octubre, y si sumáis las letras que componen mi nombre veréis que el resultado sale 23. Si estuviéramos en el año 2023 sabría que estoy en el mundo para hacer algo grande. Como sólo es el 2012, supongo que tendré que seguir buscando qué hacer con mi vida.

De momento me dedico básicamente a estudiar imagen y sonido y a tocar la guitarra y/o el bajo en cualquier sitio que haya un enchufe (si alguien busca una de dos para grupo o lo que surja, siempre estoy dispuesto). Y a veces hago cosas.

Tengo twitter y Facebook y esas cosas sin las que no se es persona hoy en día. Soy werchwerch en todas ellas, pero os advierto que no digo nada interesante.

sábado, 10 de noviembre de 2012


HOJA DE PRESENTACIÓN                                                                                           PILAR  FOLGADO  PEÑA


Nacida en Valencia emigré a los 3 años con mis padres a Paris,  donde estudié y residí durante 15 años.

De vuelta a Valencia aprobé las oposiciones de Administrativa en el Hospital “Dr.Peset” y ahí he pasado casi toda mi vida hasta ahora.

Paralelamente,  me diplomé en Magisterio con especialidad de Filología francesa, y actualmente estoy cursado el último año para  la Licenciatura de Bellas Artes en la Politécnica de Valencia. Me reconozco ávida de conocimientos y en materia artística, como no podía ser de otra manera, me defino como Artista Multidisciplinar.

Una vida intensa y plena, sin pararme a analizar la personal y familiar, que también ha tenido sus altibajos.

Mi meta es exprimir y aprovechar al máximo el tiempo que me corresponde vivir.

Anhelo poder dejar una huella, aunque pequeña, a la generación que me sucederá.


NARRAR….                                                                                   PILAR  FOLGADO  PEÑA


Narrar es relatar, transmitir,  comunicar, aportar un mensaje, un conocimiento, una visión…

La narración puede ser oral, escrita, visual, sonora, táctil, todos los sentidos pueden verse involucrados.

Narrar es crear, es abrir nuevas dimensiones, expandir horizontes y consciencia, es magia. Porque magia es crear un mundo, unos personajes, unas sensaciones y sentimientos que sin la narración no tendrían razón de existir.

El cerebro, que habitualmente funciona de forma totalmente autónoma, motivado por la ley de la supervivencia vital y contextual del Individuo, se detiene, se entretiene, da forma  a nuevos Mundos que el autor de la narración va apuntando.

El relato o mensaje sirve de senda para que la mente del lector divague lo “ justo necesario”  y digo justo necesario porque si la imaginación se desborda en exceso y la mente va por diferentes derroteros,  se trataría de “otro relato” uno que ya no participa de la narración sino de la imaginación propia, de lo onírico anárquico e inconexo

Se pueden vislumbrar dos procesos bien definidos. El primero despliega un camino por descubrir que será la trama del relato, donde éste se define y va adquiriendo cuerpo al mismo tiempo que coherencia. El segundo va acotando las circunstancias y las características de lo expuesto para que el lector no se evada demasiado, influido por sus propias fantasías, del contexto presentado.

Narrar es elaborar un guión para acotar la imaginación del lector o espectador, haciendo aflorar sentimientos y vivencias a veces ocultas en el subconsciente o el consciente colectivo y que todo ello sea lo suficientemente potente para atrapar su interés.

La capacidad mental es tan sorprendente que, a veces gracias a las narraciones, se encuentra paralelismos situacionales, o recuerdos insondables, que ya se creían olvidados para siempre. Incluso se aprecian placeres de todo tipo, incluso nuevos que no sabíamos podían existir; sentidos y sentimientos por descubrir; emociones por experimentar; espacios y paisajes inexplorados…

Y algunas narraciones son tan potentes que eclipsan cualquier otra necesidad. La mente se queda atrapada, incapaz de olvidarse de ése mundo fantástico que ya cree real, hasta conseguir averiguar su desenlace final, para así evadirse de esa atadura.

Tanto la literatura, la locución, el cine, el teatro,  el arte bidimensional, tridimensional tienen el poder evocador de otros espacios, otros mundos, otros horizontes, el buen narrador se convierte en el mago que accionando su varita mágica hipnotiza todo aquel que cae en su radio de acción. Y como buen mago crea y trabaja en otra dimensión y permite que aquel que se deja seducir por su hechizo pueda proyectarse, formarse, enriquecerse para descubrir y consolidar nuevos horizontes.

Apuntaría otro aspecto de la narración, y es el de la comunicación: el intercambio de información, o de visión, para ser catalogadas por nuestra prodigiosa mente.

Ése intercambio se consolida en experiencias personales basadas en experiencias ajenas, en vivencias por otros personajes vividos,  pero no menos formativas. Una vida es un espacio muy limitado y todo lo que puedan aportar las experiencias ajenas, al menos como juicio, pueden servir.  La aprehensión es inmediata y su catalogación en nuestro disco duro personal también.

Con la narración como comunicación, se abre la valiosa posibilidad de, si no adentrarnos en la sabiduría, sí acceder a conocimientos que sin comunicar  otras experiencias sería muy difícil tener apreciación personal.

Puedo concluir esta visión general argumentando que narrar es imprescindible para que otros puedan acceder a determinados conocimientos, tanto científicos, históricos, vivenciales, psicológicos, médicos, culturales, artísticos, etc. A la vez que tiene una función mágica: la de abrir la puerta a una posibilidad infinita de exploración mental y personal.

 

 

viernes, 9 de noviembre de 2012

¿Qué es narrar?


Narrar es casi como cocinar. Para ello, es necesario conseguir todos los ingredientes. Mientras que cuando cocinamos necesitamos alimentos y otros utensilios, para narrar hay que conseguir hechos, personajes, un tiempo y un lugar. Una vez está todo dispuesto, se debe encontrar la manera de que todo cuaje perfectamente para que, lo que en un principio es una mezcla de intenciones e ideas, se convierta en una narración. Sin embargo, igual que todos podemos cocinar, no todos somos cocineros. Todos podemos convertirnos en narrador de nuestra propia historia, pero no todos tenemos el talento para llegar a crear una buena obra literaria.

De este modo, la receta de toda narración sería:
Ingredientes:
-          Una temática
-          Unos cuantos hechos
-          Al menos un personaje
-          Un tiempo determinado
-          Una localización
-          Un narrador

Pasos a seguir:
-          Mezclar todos los ingredientes en tu cabeza.
-          Imaginar un punto de partida, a partir del cual la historia tiene comienzo.
-          Plasmar en el papel la idea preconcebida mentalmente, con la ayuda de todos los ingredientes disponibles
-          Revisar una y otra vez el resultado.

Así pues, narrar es relatar, contar, referir, detallar, describir, reseñar o exponer, de forma directa o indirecta, mediante un discurso, una serie de hechos (reales o imaginarios), que se producen en un momento determinado. Cronológicamente, pueden ser acciones con una continuidad temporal o no.

Además, una narración se puede presentar a través de distintos medios (oral, escrito, visual y auditivo) y diferentes formatos (cuento, novela, leyenda o mito) para abordar distintos temas. Debe contener (o debería) una serie de pasos: exposición, desarrollo, clímax y desenlace y, además, debe responder a una pregunta ¿qué ha ocurrido?
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Me llamo María. Tengo 26 años. El curso pasado acabé Publicidad y Relaciones Públicas en Castellón y, como no me gustó desde un primer momento, ahora estoy terminando grado de Comunicación a distancia. Siempre me ha gustado leer aunque nunca me he atrevido a escribir en serio y espero poder perder, con este curso, ese miedo a escribir.
¿Que es narrar?

Hay palabras que creemos saber perfectamente lo que significan pero cuando nos piden que las definamos nos damos cuenta que no somos capaces de hacerlo. O al menos no de plasmar todo lo que nos sugieren. Y eso me está pasando con narrar. Cuando me he sentado a escribir, creyendo tener mucho material en mi mente, el papel me miraba cada vez más pálido y yo me iba poniendo más roja considerando que en el tercer año de asistir a un Aula de Narrativa debería poder escribir sobre ese tema de corrido. Pero me doy cuenta que no me va a ser fácil y admito que es incluso es altamente probable que falle en el intento.

Con la única idea de ver si me ayudaba a arrancar, he recurrido al diccionario para ver una definición autorizada de la palabra. Pero dado que la ayuda me ha resultado demasiado general me decido a escribir sobre el tema por mi misma.

Para mí, narrar es muchas cosas y creo que todo el mundo, incluso los no interesados en absoluto por la literatura, lo hacemos de uno u otro modo, y muy a menudo, a lo largo de nuestra vida. Con más o menos acierto claro está. Pero raramente podremos ninguno de nosotros pasar un día sin que hayamos narrado algo o hayamos sido sujetos pasivos de una narración. Verbal o escrita. Verdadera o falsa. Del presente o del pasado. Incluso del futuro…

Narrar es contar algo. De eso no me cabe duda. Puede hacerse como hemos dicho de palabra o por escrito y, lo que se cuenta, puede estar basado en un hecho real o ser algo inventado. Cuando se narra se tiene un propósito aunque a menudo pueden ensamblarse varios: enseñar, divertir, recordar, inventar… Y dependiendo de la habilidad del narrador esa aspiración se ve o no cumplida en todos o alguno de sus intentos.

Dado que la pregunta nos la hacemos en un entorno literario diría que narrar en esta acepción es contar una historia en la que habitualmente, se siguen unas reglas. Generalizando, debe tener un planteamiento, un nudo y un desenlace. Lo así narrado puede ser un relato o cuento si su extensión es corta. Novela si es de mayor extensión y tiene un número mayor de personajes en cuya psicología el autor puede profundizar más.

¿Es explicar una forma de narrar?. Si se me pregunta la diferencia, en mi opinión la diferencia más importante estriba en que explicar no implica sólo contar ya que quien explica trata sobre todo de aclarar y/o transmitir conocimiento y por tanto de ponerlo al alcance del sujeto al que va dirigida la explicación.

Pero todo lo expuesto se me queda tremendamente pobre y según voy escribiendo me doy más cuenta de la infinidad de matices de todo tipo de la palabra narrar que se me quedan en el tintero (en adelante teclado…). Me parecen casi tan infinitas como el alma y la vida humanas. Porque toda vida es susceptible de ser narrada, aunque sólo sea a nosotros mismos. Y también lo son todas las sensaciones y sentimientos del alma. Y por supuesto, al menos por ahora, yo no soy capaz encerrar algo tan inmenso en 600 palabras.

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Me llamo Mariángeles. Soy viuda y tengo dos hijos. El mayor se disfraza de grabadora una vez a la semana, siempre los jueves. También tengo un nieto. Trabajo en un centro de investigación en el Politécnico y canto en el Coro de esa Universidad. Lo que más valoro de mi personalidad es no haber perdido con el paso de los años la ilusión por aprender. Y por eso estoy aquí.

jueves, 8 de noviembre de 2012

NARRAR



¿Qué es narrar? dices mientras clavas
en mi hoja en blanco tu pregunta azul,
¿qué es narrar? … ya que me lo preguntas…

Narrar es mostrar con palabras lo que se ve con los ojos o con el corazón; es dar a luz un fruto de tus entrañas sacando de tus adentros lo que en tu interior creció.

Aunque narrar no es sólo exponer unos hechos de manera aséptica, sino que el mismo hecho de escribir lleva aparejado una pretensión estética que a pocos se les concede alcanzar. Francisco Umbral en Mortal y rosa dice que el escritor tiene que dejar pasar la luz del mundo sobre la cuartilla, el sol sobre la escritura…pero que casi todos los escritores están delante de su obra echando su sombra encima de la prosa.

Al narrar se manifiesta “querencia” a las letras, resultando reveladora la definición que la RAE hace del entrecomillado: inclinación o tendencia del hombre (y de ciertos animales) a volver al sitio donde se ha criado o tiene costumbre de acudir. Es decir, cuando se narra se atestiguan las lecturas realizadas y que han tenido la facultad de hacer crecer el afán de reencuentro con los libros. Qué persona tocada en lo más profundo de su espíritu por unas líneas recién leídas, no ha anhelado ser capaz de  conseguir lo mismo en otro lector… O quién no ha tenido la frustrante sensación de que se le han adelantado en escribir el libro que acababa de leer con fruición…

Narrar es un ejercicio de voluntariedad y hacerlo de cualquier otro modo sería como transcribir las respuestas que da el preso en un interrogatorio policial.

Reflexionar sobre la pregunta: ¿qué es narrar?  es ya una primera tentativa de articular lo que está difuso. ¿Pero es esto un primer esbozo de narración? … ¿O estas torpes explicaciones todavía echan sombra encima de la prosa...?

El día que me transparente….









PRESENTACIÓN: El año pasado, que fue el de mi primer curso en el taller de narrativa, no llovió de Octubre a Mayo ningún jueves. Hoy, primer día del segundo curso, lo ha hecho. Esperemos que las semillas que se plantaron germinen hogaño con esta agua y sea premonición de una buena cosecha literaria.

¿Narrar?


¿Qué es narrar?

Las preguntas son elementos fascinantes. Podemos creer saber algo hasta que nos preguntan por ello. En este caso, una pregunta desenmascara una ignorancia, mi ignorancia. No puedo dar una definición a “narrar”.

En general entendemos narrar como contar una historia. La RAE nos la define como “Contar, referir lo sucedido, o un hecho o una historia ficticios.” ¿Es un hecho tan banal el narrar? Cuando nos metemos en el papel del narrador nuestro objetivo es transmitir un mensaje al emisor, nos centramos en la comunicación con los roles normales. Habrá un receptor, en este caso el lector o el que escuche, habrá un emisor, quien hace la ardua labor de narrar una historia, habrá un mensaje, la historia y habrá un canal, el sonido, un libro, etc… Si atenemos a la definición de diccionario, narrar es tan solo cumplir la función de que el mensaje llegue del emisor A al receptor B pero ¿es toda esta la función de una narración?

Un buen narrador no solo transmite una historia o un conocimiento. Nos transmite unas sensaciones, nos hace imaginar, replantea y se adapta a su receptor buscando generar unos sentimientos en él. 

Los cuentos infantiles son el mejor ejemplo de una narración. Cuando a un niño le contamos un cuento no utilizamos siempre las mismas voces, no estamos quietos esperando que lo comprenda. Reinterpretamos cada historia, cada voz, cada personaje para llegar a emocionarlo. Si quisiéramos podríamos contarlo con voz monocorde y la historia llegaría del emisor A al receptor B, pero es el conjunto de todo lo que hace que la narración cobre vida y sentido. Todo eso es narrar.

Narrar es entonces una vía para transmitir un sentimiento a otra persona, una emoción mediante una historia. La historia puede ser la nuestra propia o la de otros, aunque siempre habrá algo de nosotros en la narración. Cuando contamos algo y nos emocionamos con ello, nos apasionamos, dejamos translucir mucho más de lo que queremos, contamos nuestra propia historia entretejida en la historia que contamos. Nuestras expresiones escritas u orales nos delataran y darán a conocer muchas partes nuestras, pero la única manera de emocionar a alguien con una historia es emocionarte a ti mismo con ella y dejarle entrever a la otra persona el sentido de tu pasión.

Parece que al final llegare a alguna conclusión con todo esto… Narrar es contar una historia de forma que emocionemos a la persona que nos escucha y nos lee, es hacerle imaginar y soñar.
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Parece que siempre es un problema cuando nos dicen de presentarnos. ¿Qué digo primero? ¿Qué rasgos son importantes en una presentación? ¿Digo mi nombre y me siento? Supongo que lo mejor será acogerse al patrón normal y al protocolo, ya que solo sirven para acogernos a algo cuando no sabemos qué hacer.
Me llamo Nacho, aunque no lo parezca a veces tengo 21 años y llevo cuatro de ellos estudiando arquitectura aquí en la politécnica. No se si sirve como presentación… ¿me conocéis más ahora que al principio? Al menos el nombre… el resto lo iréis conociendo durante el año.

N A R R A R


Narrar es viajar, viajar de la mano de otro. Cuando uno viaja puede seguir su propio ímpetu o dejarse llevar. Si conocemos la senda podemos ir solos, en tierra extraña necesitamos un guía.

Narrar es mostrar, ver la realidad de otra forma. Nuestro guía (el narrador) se quita las gafas y nos las pone a nosotros. No veremos las cosas como él las ve pero si a través de su prisma.

Narrar es conocer y reconocer. Aprender nuevas ideas y recordar las que ya teníamos y habíamos olvidado, unir los puntos entre unas y otras. Uno sabe más tras una narración de lo que sabía antes.

Narrar es lo que cada uno quiere que sea; un modo de vida, una distracción, una catársis, una razón para seguir viviendo, la respuesta a una pregunta o la pregunta misma.


Narrar es lo que estoy intentando hacer yo ahora. Espero que lo suficientemente bien como para que se note.

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Me llamo Miguel Ángel, bueno en realidad yo me llamo yo, Miguel Ángel me llaman los demás. Estudio Arquitectura desde hace cinco años y lo compagino con otras actividades, la más importante de ellas: perder el tiempo.
Este es mi segundo año en el taller, me encantó el año pasado y espero seguir con la misma impresión.
Aprendiendo algo todos los días e intentando que no se me olvide.

Tiempo de Narrar


Una de las ventajas de continuar viviendo en el barrio de siempre, es encontrarte a amigos y conocidos de toda la vida. Ir a comprar el pan un Sábado puede ser una actividad larga, interesante y educativa.

Afirmaría que mi amigo Ángel se encuentra conmigo “casualmente” para tomarse un café, escaparse de casa y barra de pan en mano, relatarme una de sus chismes laborales de la semana. Desafortunadamente incide en cualquier detalle. Puedo visualizar  a su jefe, con el nudo doble de la corbata en el traje gris de los martes, pero que se lo puso el Jueves, por la
reunión con los abogados de la patronal del Metro ya que colea aún el posible ERE que se  va a realizar (os puedo jurar que he resumido la frase a la mitad de la versión original).

Después de haber dejado a Ángel y sus buenos pulmones (porque para decir esas frases hay que verlo), me dirijo a por el pan. Marta, la panadera parece que me quiera dar un curso acelerado de bollería, pastelería y horneado industrial. Hoy toca la tarta de manzana. No, no. No lo crean. No piensen que la manzana sale del árbol y acaba en un pastel. Hay mermeladas, leches, una especie de Termomix y, aunque les parezca increíble, hasta un pincel (de cocina, por supuesto). Educativamente es ideal. Una pena que siendo informático no me sirva para impresionar a mi jefe (el de la corbata no, otro similar).

¿Qué ocurriría si tuviesen una cita Ángel y Marta? Pepe el Quiosquero debería arbitrar la ficticia conversación entre estos dos personajes. Me destripa todas las noticias. Lo mejor es que lo realiza en un espacio corto de tiempo y sutilmente. A grandes rasgos y en breves segundos me ha relatado los cinco periódicos que expone, incluyendo el Finalcian times.
¿Los hijos de Ángel y la panadera serían monologuistas? El próximo sábado en vez de café llevo a Angelito a la panadería.

- Perdona Pepe, me llega un mensaje. (Interrupción deliberada para que no me cuente la última tira cómica de Garfield que sale en el Levante)

Es mi amigo Fernando. Me manda uno de sus Whatsup matinales. Desde que mi vida  familiar ha fagocitado mis juergas de Viernes, Fernando, con un gracioso mensaje y alguna foto me resume lo que “..me he perdido”. Lo conozco, estoy seguro que me engaña con fotos sacadas de alguna página web guarra.

“Esas tetas no pueden ser de este mundo”.

Obviamente el comentario no es mío, sino de Pepe (el quiosquero). Aunque parezca maleducado divulgar información privilegiada, hay que contrastarla. Las sensaciones que Fernando transmite no son solo particulares, sino globales

“¡coño! pues como la crisis que dice el Finalcian Times” (otra vez  Pepe)

La ficticia historia de si Fernando se habrá trincado o no a la Panadera se desvanece cuando paso por el antiguo portal de mis abuelos. Me surge la añoranza, el recuerdo. El desagradable esfuerzo de madrugarpor ir al cole, se disipaba con una sonrisa. Mi abuelo me contaba la mejor y más corta de las novelas. Me alegraba el día, me hacía pensar y la curiosa sensación de transmitirlo a todo el mundo. Un simple, innovador  e irrelevante chiste. Lo hecho de menos…


Miguel V.

¿Qué es narrar?

Narrar es contar una historia, de manera que el receptor sea capaz de imaginarla tal y como el emisor lo ha hecho al transimitirla. Pero lo más importante es crear interés al narrar, pues de lo contrario narrar podría confundirse con dar el parte meteorológico.

Maite

miércoles, 7 de noviembre de 2012

El significado de narrar



Fragmentos extraídos de la introducción al Tratado de Narrativa Contemporánea del profesor emérito Douglas Tilton (Ed. Oxford News, 2012):

El acto de narrar, cualquiera que sea su intención (fijar de un suceso, transmitir un conocimiento o elaborar una realidad fuera de la realidad misma), acompaña al género humano desde los albores de su existencia. Ya las pinturas primitivas estampadas sobre roca pueden ser consideradas narraciones puesto que algunas de ellas, además de contener información práctica, testimonian acontecimientos históricos […].
Muchos de los alumnos que han pasado por este curso me pedían que les enseñase las claves de una buena narración; supongo que esperando convertirse en grandes ventas, tal es el daño que autores como Skinner Lamb han provocado en las hebras del tejido literario contemporáneo. Ante mi mudez, he padecido pataleos y no pocos abucheos. Después de todo, esta es la primera lección con que se topan los alumnos de mis clases: el tiempo. Aspiro a que entiendan que el tiempo del autor no tiene porque corresponder con el tiempo de aquello que cuenta. Y lo que es más, controlar el tiempo narrativo les aportará mesura para reconocer los detalles que, orbitando alrededor de los personajes y de sus acciones, pasaban antes inadvertidos […].
En el siglo XIX, Fillippe Pinannthon sugirió el uso de una palabra (cuyo testigo recogería Poe[1]) que viene pintiparada para el inicio de este curso de narrativa: batracomiomaquio. Se recomienda proponer esta palabra al grupo de alumnos y dejar unos instantes de reflexión antes de iniciar su discusión. Como se verá, la clave de toda narración se esconde en estas dieciséis letras.
En primer lugar se encuentra el ritmo. Fíjese como, una vez superada la aprensión por dicha palabra, su repetición se torna tímbrica debido a las dos sílabas tónicas /-tra-/ y /-ma-/ y a los dos sonidos oclusivos /k/. El ritmo en un relato es fundamental para atrapar el interés del lector tanto como el del propio escritor durante el ejercicio de la construcción.
En segundo lugar se halla la rima. No es ésta un requisito necesario para la narración, pero constituye un elemento de gran ayuda en determinados momentos (por ejemplo, en la descripción de un paisaje o de un sentimiento), siendo una herramienta poderosa a considerar. Nótese como la palabra en cuestión puede descomponerse en los siguientes versos asonantes:
Batraco,
mio maquio.
Se llega en tercer lugar al punto crucial en el arte de narrar: el extrañamiento y la pregunta. La observación de la realidad es un terreno fértil donde el autor puede plantar sus primeras cosechas, asumiendo que el extrañamiento ajeno pasa antes por el propio. En este sentido, ¿qué es batracomiomaquio? Literalmente, batraco- del griego batraceio, propio de las ranas y –maquio también del griego macomai, arte de lidiar. Desde el punto de vista de Pinannthon, la lidia con el batracio que todo autor lleva dentro supone la evolución del mismo en pos de sus hallazgos personales o de sus intentos por lograrlos (por analogía con la definición zoológica del animal que nace respirando por branquias pero cuando adulto lo hace por pulmones); siendo el fin último de toda narración el descubrimiento […].

El txt es de Ernest Peris que por un problema con la pg ha tenido que echar mano de un deus ex batraco para publicarlo.


[1] Se refiere al relato de Edgar Allan Poe “Nunca apuestes tu cabeza al diablo, cuento con moraleja”, Graham’s Lady’s and Gentlemen’s Magazine 1841 (N. del T.).