FUERA DEL POZO
Como la realidad no deja de ser una obra creativa:
En su niñez vivía en las afueras del pueblo, cerca de
los huertos de naranjos.
En el cruce de una travesía y un camino de tierra.
Cumplidos los siete años, un hombre empezó a frecuentar
las inmediaciones y se masturbaba en la puerta del pozo de agua llamado LA
FOYA. Su elección del lugar, por el nombre
y todo lo que representaba en un sentido metafórico para él, se granjeo su
simpatía.
La primera vez que lo vio junto a sus amigos fue casual,
el resto de muchas otras, hasta que desapareció, dejo de serlo.
El miedo impedía a su curiosidad acercarse más y desde
la distancia le parecía enorme su brazo, tan mecánico como el del tren a todo
gas que mueve las ruedas, y su rata, su cola, su poya por oídas era el pistón
de la compresión de la moto del hermano de su amigo Conillet.
Siguiendo indicación de nuestros padres, le tirábamos
piedras para darle y salíamos corriendo. De haberle dado la satisfacción seria
plena, elevada al cubo. Lanzarles piedras a los adultos (cada uno al suyo),
acertarles y ser recompensados. Tres prohibiciones tachadas a cambio de un
deseo cumplido.
Transcurrido un tiempo, que no acierta a recordar,
desapareció. No le acertamos con ninguna piedra y no éramos malos tiradores.
No lograba distinguir la diferencia entre este y otros hombres
conocidos, que se giraban para mear en las paredes de los patios, abrían las
piernas para apalancar su posición y mojaban los bajos de las paredes
desconchadas, arenosas y secas de modo que absorbían no solo la humedad de lo
mojado sino su olor.
La caída de la orina parecía buscar el sonido de la
presencia al chocar con lo que mas sonaba
Al terminar, después de sacudirla, la escondían con
desgana. Parecían lamentar que sus medallas bañadas en oro solo fueran un
chorro.
Son los hombres los que van aprendiendo desde niño
Este niño creció y aprendió como pudo a ser un hombre
.
Su nueva pareja ha aportado a la relación dos hijos. Al
mayor de 13 años le llama Re como la nota musical y a la pequeña de 11 Ali por
su genio, no tan maravilloso. Por supuesto son abreviaturas que todos entiende
dichas con cariño.
Su deseo de ser padre biológico ha quedado olvidado en
el transcurrir de este último año y la perdida del hijo que esperaban. En las
ecografías en blanco y negro era tan moreno que le llamo “el seu gitanet”, su
montoncito de tierra de Sol sumergido en agua dulce. Nació un 17 de enero y
falleció el 21. Su muerte fue anunciada desde el principio en un airado invierno
de ramas secas junto a su dolor.
Su madre, su mujer, Petruta, es “su morena gitana”.
Se casaron en el 11 de septiembre, casi ocho meses
después del entierro.
La mañana amaneció mojada y fresca, entre claros y
nubes. Nubes lejanas de tormenta.
-
un buen día para casarse, la lluvia se viene
a nuestra boda y nos ha tendido su alfombra más nueva (pensó él)
-
un buen presagio si llueve en la boda, es un
dicho rumano dijo ella
Se quedo mirándola y recordó la primera vez que se
encontraron.
No parecía la elegida, sin embargo su sonrisa dictó la
noche y la siguiente y la otra… formando un presente.
La presencia del deseo, su avaricia sobre su piel
desnuda con las ganas del hambre, forman también un presente con manos sin piel
muerta.
En el juzgado el juez se vistió con cara de buen día.
Fue una ceremonia sencilla y emotiva, llena de nervios
en la que solo quieres escuchar el Si, pero quieres prolongar y estirar esa
palabra, cuidar y mimar esa vocal tan delgada que parece frágil, esa “i” final
que suena profunda, con deseos de emerger y en su vacío crea un espacio por
llenar.
Como en todo cambio lo nuevo crea temor.
Aquel día la tormenta no estaba solo fuera de mí.
La madurez del hombre me parecía una fruta tan borde
como llamativa rodeada de zarzas como un cercado alto, como si te invitaran a
no llegar.
Era del pensar que llegaba con el envejecimiento de la
edad, sin esfuerzo, como un regalo.
Hoy entiende que es un camino, que su agua de río a de
desembocar en el mar.
Aquel día se sintió mas preocupado de lo que en el era
costumbre y se sorprendió preguntándose si ¿era un hombre normal?
¿Puede un padre sentir deseo por sus hijos?
Por la mañana después de ducharse, apareció Ali en el
cuarto de baño sin camiseta para enseñarle lo mucho que le han crecido los
pechos en unas pocas semanas. No le sorprendió el ímpetu con el que le abordo y
le contesto: que bien, me parece bien lo mucho que han crecido, todo tu cuerpo
esta cambiando y tus pechos aun crecerán mas, no te preocupes. Pero has de
entender que aunque sea tu padre, también soy un hombre y es más conveniente
que se los enseñes a tu madre que a mí. Y también muy importante es que lo sigas
haciendo en el ámbito familiar, hasta que aprendas a proteger tu cuerpo.
-
Vale, desenfadada se coloco la camiseta
Solo de nuevo, en el cuarto de baño, no pudo evitar
sentirse mal al recordar el impulso de tocar los pechos de si hija. Recordó
como cuando los arropa antes de marcharse al trabajo no puede evitar mirar sus
bragas y aunque piense que son una prenda mas de su vestir, ¿porque les da la
importancia que de serlo no tendrían?.
Cuando me lo contó en busca de ayuda o consejo, sin
moverme sentí como mi cuerpo se alejaba. No puedo negar mi rechazo y lo
desagradable que me mostré.
Nos distanciamos. Me ayudo un desplazamiento temporal en
el trabajo.
Al volver después de 7 meses lo veo más próximo a su
familia con mayor dedicación y la niña parece feliz sin temer su proximidad .
Me gustaría poder hablarle, decirle que fue un hombre
valiente.
Necesito de su fuerza y preguntarle:
¿Crees que soy un hombre normal?
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