lunes, 13 de enero de 2014


FUERA DEL POZO



Como la realidad no deja de ser una obra creativa:

En su niñez vivía en las afueras del pueblo, cerca de los huertos de naranjos.
En el cruce de una travesía y un camino de tierra.
Cumplidos los siete años, un hombre empezó a frecuentar las inmediaciones y se masturbaba en la puerta del pozo de agua llamado LA FOYA. Su elección del lugar, por el nombre y todo lo que representaba en un sentido metafórico para él, se granjeo su simpatía.
La primera vez que lo vio junto a sus amigos fue casual, el resto de muchas otras, hasta que desapareció, dejo de serlo.
El miedo impedía a su curiosidad acercarse más y desde la distancia le parecía enorme su brazo, tan mecánico como el del tren a todo gas que mueve las ruedas, y su rata, su cola, su poya por oídas era el pistón de la compresión de la moto del hermano de su amigo Conillet.
Siguiendo indicación de nuestros padres, le tirábamos piedras para darle y salíamos corriendo. De haberle dado la satisfacción seria plena, elevada al cubo. Lanzarles piedras a los adultos (cada uno al suyo), acertarles y ser recompensados. Tres prohibiciones tachadas a cambio de un deseo cumplido.
Transcurrido un tiempo, que no acierta a recordar, desapareció. No le acertamos con ninguna piedra y no éramos malos tiradores.
No lograba distinguir la diferencia entre este y otros hombres conocidos, que se giraban para mear en las paredes de los patios, abrían las piernas para apalancar su posición y mojaban los bajos de las paredes desconchadas, arenosas y secas de modo que absorbían no solo la humedad de lo mojado sino su olor.
La caída de la orina parecía buscar el sonido de la presencia al chocar con lo que mas sonaba
Al terminar, después de sacudirla, la escondían con desgana. Parecían lamentar que sus medallas bañadas en oro solo fueran un chorro.

Son los hombres los que van aprendiendo desde niño

Este niño creció y aprendió como pudo a ser un hombre
.
Su nueva pareja ha aportado a la relación dos hijos. Al mayor de 13 años le llama Re como la nota musical y a la pequeña de 11 Ali por su genio, no tan maravilloso. Por supuesto son abreviaturas que todos entiende dichas con cariño.
Su deseo de ser padre biológico ha quedado olvidado en el transcurrir de este último año y la perdida del hijo que esperaban. En las ecografías en blanco y negro era tan moreno que le llamo “el seu gitanet”, su montoncito de tierra de Sol sumergido en agua dulce. Nació un 17 de enero y falleció el 21. Su muerte fue anunciada desde el principio en un airado invierno de ramas secas junto a su dolor.  
Su madre, su mujer, Petruta, es “su morena gitana”.
Se casaron en el 11 de septiembre, casi ocho meses después del entierro.
La mañana amaneció mojada y fresca, entre claros y nubes. Nubes lejanas de tormenta.
-          un buen día para casarse, la lluvia se viene a nuestra boda y nos ha tendido su alfombra más nueva (pensó él)
-          un buen presagio si llueve en la boda, es un dicho rumano dijo ella
Se quedo mirándola y recordó la primera vez que se encontraron.
No parecía la elegida, sin embargo su sonrisa dictó la noche y la siguiente y la otra… formando un presente.
La presencia del deseo, su avaricia sobre su piel desnuda con las ganas del hambre, forman también un presente con manos sin piel muerta.


En el juzgado el juez se vistió con cara de buen día.
Fue una ceremonia sencilla y emotiva, llena de nervios en la que solo quieres escuchar el Si, pero quieres prolongar y estirar esa palabra, cuidar y mimar esa vocal tan delgada que parece frágil, esa “i” final que suena profunda, con deseos de emerger y en su vacío crea un espacio por llenar.

Como en todo cambio lo nuevo crea temor.

Aquel día la tormenta no estaba solo fuera de mí.
La madurez del hombre me parecía una fruta tan borde como llamativa rodeada de zarzas como un cercado alto, como si te invitaran a no llegar.
Era del pensar que llegaba con el envejecimiento de la edad, sin esfuerzo, como un regalo.
Hoy entiende que es un camino, que su agua de río a de desembocar en el mar.

Aquel día se sintió mas preocupado de lo que en el era costumbre y se sorprendió preguntándose si ¿era un hombre normal?
¿Puede un padre sentir deseo por sus hijos?
Por la mañana después de ducharse, apareció Ali en el cuarto de baño sin camiseta para enseñarle lo mucho que le han crecido los pechos en unas pocas semanas. No le sorprendió el ímpetu con el que le abordo y le contesto: que bien, me parece bien lo mucho que han crecido, todo tu cuerpo esta cambiando y tus pechos aun crecerán mas, no te preocupes. Pero has de entender que aunque sea tu padre, también soy un hombre y es más conveniente que se los enseñes a tu madre que a mí. Y también muy importante es que lo sigas haciendo en el ámbito familiar, hasta que aprendas a proteger tu cuerpo.
-          Vale, desenfadada se coloco la camiseta

Solo de nuevo, en el cuarto de baño, no pudo evitar sentirse mal al recordar el impulso de tocar los pechos de si hija. Recordó como cuando los arropa antes de marcharse al trabajo no puede evitar mirar sus bragas y aunque piense que son una prenda mas de su vestir, ¿porque les da la importancia que de serlo no tendrían?.

Cuando me lo contó en busca de ayuda o consejo, sin moverme sentí como mi cuerpo se alejaba. No puedo negar mi rechazo y lo desagradable que me mostré.
Nos distanciamos. Me ayudo un desplazamiento temporal en el trabajo.
Al volver después de 7 meses lo veo más próximo a su familia con mayor dedicación y la niña parece feliz sin temer su proximidad    .
Me gustaría poder hablarle, decirle que fue un hombre valiente.
Necesito de su fuerza y preguntarle:
¿Crees que soy un hombre normal?



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