miércoles, 27 de noviembre de 2013
M. Carmen volvía de Madrid en coche, donde había ido a recoger a su hermana como otras veces. Esta vez también iba Juan, su marido. Como él iba cansado, condujo ella. De "copiloto" su hermana, con la que había iniciado una animada conversación al salir. A él le venció el sueño y acabó tumbándose en el asiento trasero para dar una cabezada.
-...De la que te hablo es de la hermana de Dolores, tu les conociste hace cuatro años, porque luego dejaron de hablarse, por temas de herencia, y cuando murió su marido volvieron a tener relación aunque claro, mucho mas fría...-
-...Si una pena porque las cosas no vuelven a ser iguales...-
- ¿Te parece que hagamos una parada técnica y nos tomemos un cafecito? Yo creo que estamos a mitad camino. En la próxima gasolinera paramos y aprovechamos para ir al baño.-
- A Juan ni le llamamos, está profundamente dormido, para que le vamos a molestar?-
......
- Nada, ni cinco minutos hemos tardado.- ...Pues los hijos de Dolores y de su hermana siguieron quedando aunque sus madres no se hablaran...
Volvieron hablando tan animadamente como antes, arrancaron y se metieron en la autovía, donde se dieron cuenta pocos kilómetros mas tarde que su marido no estaba en el asiento trasero ¡Horror!
Cuando pudieron cambiar el sentido para volver y llegaron a la gasolinera lo encontraron con las manos en los bolsillos, apoyado en la puerta, ya que el móvil, dinero y chaqueta se habían quedado en el coche. Bajó poco después que ellas para ir al baño y no habían coincidido.
Después de las risas producidas por el incidente, subió al coche y se volvió a dormir.
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