sábado, 19 de enero de 2013

Un día para disfrutar



Otra de las descripciones que me parece magistral por su sencillez es  el inicio del segundo capítulo de la conocida novela de Mark Twain: Las aventuras de Tom Sawyer. Con un pequeño párrafo el autor es capaz de captar la vitalidad y el júbilo vibrante de un buen día de verano.


Llegó la mañana del sábado y el mundo estival apareció lu­minoso y fresco y rebosante de vida. En cada corazón re­sonaba un canto; y si el corazón era joven, la música subía hasta los labios. Todas las caras parecían alegres, y los cuer­pos, anhelosos de movimiento. Las acacias estaban en flor y su fragancia saturaba el aire.

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