lunes, 26 de octubre de 2015

Historia perfecta - Raül Sanz Montrull

 ¿Cómo es ella? Es como un laberinto que no tiene salida y a la vez, el hogar de las emociones que nacen al interactuar conmigo.
Un laberinto electrónico donde sus cables transportan los impulsos eléctricos necesarios para pintar una bella melodía. Ella también es un amor eterno que siempre recordaré por sus interminables pasadizos que reviven mis cinco sentidos.
Escucho a un pianista, el creador de este laberinto, que lo va creando y modificando mediante la melodía de su piano que degrada o transforma mi aventura.
-No temas al laberinto, este es tu hogar -me dice el pianista cantando un tema extraño que fluye a mi lado-. Visitalo cuando quieras y no renuncies ni a su aliento ni a su mirada: ella te conquistará.
Mientras, sigo siendo preso de este lugar que no consigo identificar del todo.
-No pidas auxilio, no lo necesitas -me canta-, abre tu mente. Lee las paredes y forma parte de este paraje. Cuando lo conozcas, lo harás tuyo para siempre.
Mientras sigo caminando entre estas enigmáticas paredes, me doy cuenta de que no estoy solo en este mundo. Observo que a mi alrededor aparecen una inmensidad de entes que también deambulan por el laberinto. Hay de todo tipo: abstractos, racionales, de colores, grises, vivos, muertos...
Por la pared del laberinto veo un pentagrama implementado en un lenguaje de programación. Cuando lo desencripto, me doy cuenta de que es el tema principal de la pieza musical que se escucha a través del piano. Lo canto para mí mismo y sigo el código fuente implementado en la pared.
En un momento dado, dejo de leer la pared porque el código implementado desemboca en un lugar que parece ser una inmensa plaza. Allí, me fijo que en el centro hay una fuente donde en la parte más alta, en lo alto de un pilar, me encuentro al pianista con un piano de cola que emite todo tipo de caracteres y figuras que van construyendo el laberinto. Pero un puente y un río de aguas cristalinas llenas de monstruos (incapaces de ser creados por una mente humana) me separan de la plaza. Decido atravesar el puente con coraje.
Cuando lo hago, me encuentro en el suelo moribundo y arrastrándome hacia la fuente. Cuando llego, bebo de su agua que me cura mis heridas y limpian mis ojos.
-Me encanta tu creación -le digo al pianista.
-Lo siento, pero no soy el pleno creador de este misterioso lugar -me responde con un canto.
-Entonces, ¿quién más está detrás de todo esto?
-Tú. En ningún momento no he terminado este laberinto. No te diste cuenta, pero has ido moldeando e interpretando este lugar. Doy la libertad plena a que la modifiques. Ella es como un rompecabezas nacida de mi.
-¿Quién es ella que siempre esta presente? -Le digo con voz temblorosa.
-Ella es esta galaxia. Ella es... la frase perfecta, una alma libre -me canta el pianista con un gran acelerando y termina con una cadencia que acaba iluminando la plaza entera.

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