viernes, 24 de octubre de 2014

El joven escritor


Ufff... buen comienzo, ideas, ¿qué ideas?.
Leyendo cuatro personas, dos libros físicos y otros dos libros electrónicos. ¿Tú qué prefieres, querido lector?, él prefería los libros físicos, sueltan ese aroma característico a libro nuevo, y si es viejo mejor, han pasado las manos por él, y va desprendiendo el olor de nuevo, recién salido de imprenta y se transforma en el olor corporal de las manos, de cada persona que lee el libro.

-"Pròxima parada San Isidre"-, escuchaba por megafonía.

- ¿Qué libro estarán leyendo?, ¿cuándo fue escrito?,- pura imaginación, pensaba, el joven escritor, ahora se siente más a gusto que hacía un tiempo, decidió fomentar una de sus facetas y pasar a la acción, después de leer algo de escritura creativa, y escribir un poco, pero no demasiado, decidió tomárselo más en serio y volver a escribir.

-"Pròxima parada Safranar"-, escuchaba por megafonía.

Estarían leyendo un libro suyo, ¿quién sabe?, ¿qué emociones y sensaciones estarían experimentando?. Difícil de transmitir cuando se escribe, esas emociones son las que quería transmitir el joven escritor, después de un golpe inesperado de la vida y de acumular malas emociones y sensaciones horribles, ya era hora de soltarlas, las había sentido claramente en años atrás y ahora quería convertirlas en palabras con sentido, poesía, novela, o ¿ quién sabe en qué?.

-"Pròxima parada Alameda"-, escuchaba por megafonía.

Rodillas juntas, sentada y leyendo, una postura de lo más normal, con un pantalón vaquero descolorido negro, un suéter de lana blanco y un pañuelo en el cuello, pelo negro, joven, con un bolso marrón.

-"Próxima parada Amistad-Salud"-, escuchaba por megafonía.

Ideas no le faltaban al joven escritor, pero de la literatura, no sabía nada, simplemente sabía que tenía un sensación de escribir, de contar historias desde que sucedió el trágico accidente que cambió su vida.
-"Última parada Marítim-Serrerría"-, escuchaba por megafonía

Una necesidad imperiosa reinaba en su mente, si no lo hacía no pararía de resonar como un tambor.

-"Pròxima parada Ayora"-, escuchaba por megafonía

Llamaba la puerta cada dos por tres, y era un resorte que no le dejaba conciliar el sueño, hasta que un día empezó y no paró de escribir. El bolígrafo escribía palabras y palabras, con y sin sentido, que luego serían leídas por alguien, o si sucedía lo contrario, se convertirían en papel rallado, depositado en un cajón, almacenando polvo durante años. Capas y capas de polvo que ennegrecía el papel y pasaría de blanco a satinado.

-"Pròxima parada Colom"-, escuchaba el joven escritor.

¿Te gusta escuchar música?, sí, a ti lector, mientras lees, o ¿te molesta?, él era de escuchar música mientras leía. Pero debía ser una música especial, escogida con mucho cariño, para la ocasión, y el acto de leer, acompañado de una copa de vino, preferiblemente blanco o aunque negro también le gustaba.

-"Próxima parada Àngel Guimerà"-, escuchaba por megafonía, el joven escritor, se bajo en esta parada para ir a una cafetería, tomarse un café con leche y realizar uno de sus placeres.

Seguia un ritual cada vez que quería dedicarse a la lectura o la escritura, se levantaba temprano desayunaba un par de tostadas con tomate y aceite de oliva virgen, a veces alguna cortada de jamón serrano, un café con leche y cogía el libro y se ponía a leer durante un tiempo.

Después practicaba algo de deporte durante treinta minutos y una hora. Una ducha para despejarse, cogía algo para el almuerzo, nueces, alguna pieza de fruta y las llaves del coche.

Se escuchaba chirriar, el sonido de los frenos, cuando se detenía el andén para que los pasajeros subiesen y bajasen.

Sorbo de vino, sentir el aroma a la tierra de secano, el olor a las plantas silvestres de la zona, el sabor suave con toque afrutado. Te transportaba a la montaña, lleno de arbustos, árboles, y a lo lejos, en el horizonte se podían ver las montañas, una espesa humareda de vegetación verde, saliendo el sol, el amanecer se acercaba.

-"Pròxima parada Joaquim Sorolla - Jesus", escuchaba

-¿Quién diría que esto que estás leyendo es literatura?-, sí, tu querido lector, que puedes estar en el metro, en tu casa, en el banco de un parque, el un autobús dirección al trabajo, o de vuelta en el tren, o tal vez en la cama, utilizando la dosis para conciliar el sueño, ¿quién sabe?.

Sólo si el escritor conseguía escribir desde la emoción y transmitía lo que sentía en esos momentos sería acogido por ti, tal vez podías sentirte identificado, entonces y sólo entonces pasaría a formar parte de tu biblioteca personal y podrías considerarlo que es literatura.

-"Pròxima parada València Sud",- escuchaba, en esta parada se bajo y se dirigió a coger su coche, para regresar a casa.

Sorbo de vino, y volvía a leer unas cuantas páginas, en ocasiones y según la trama no conseguía soltar el libro, y otras la trama no le atrapaba.

Cuando sucedía eso, cogía la libreta y se ponía a escribir. Dejaba la pluma correr y el papel empezaba a llenarse de tinta impresa.

-Se escuchaba la canción, "ángel de amor necesito una luz en mi vida..."

¿Dónde se encontraba ahora?, ¿podrías descubrirlo?, sí, a ti, querido lector. Había cambiado de lugar. Era a finales del mes de octubre, hacía calor, y en esa época del año no debería hacer tantos grados.
Sentado en una terraza, al aire libre, tomándose un café con leche, podía observar a familias sentadas a su alrededor, parejas paseando de compras. No era en el centro, ni en la calle. El centro comercial era en forma circular y alrededor estaban las tiendas, en el centro de la planta baja, se encontraba alguna cafetería, y un pequeño bar para tomarte cervezas y comer algo rápido. En la primera planta se encontraban las tiendas, y en la segunda planta, la zona de ocio, cines y más restaurantes.

Se escuchaba, " Por fin lo puedo sentir,
Te conozco y te reconozco que por fin
Sé lo que es vivir
Con un suspiro en el pecho,
Con cosquillas por dentro...
Y por fin sé por qué estoy así....

Tú me has hecho mejor, mejor de lo que era...
Y entregaría mi voz a cambio de una vida entera.

Tú me has hecho entender que aquí nada es eterno,
Pero tu piel y mi piel pueden detener el tiempo... oh...

No he parado de pensar
Hasta dónde soy capaz de llegar,
Ya que mi vida está en tus manos y en tu boca.

Me he convertido en lo que nunca imaginé,
Has dividido en dos mi alma y mi ser,
Porque una parte va contigo aunque a veces no lo sepas ver...."


La soledad era su aliada, poco a poco fue ocupando un lugar importante en su vida, no podía deshacerse de ella, ni sabía cómo, hasta que fue acostumbrándose y le tomó cariñó y aprecio.

Sin darse cuenta, el joven escritor, se encontraba solo, tu querido lector eres el compañero del joven escritor, ¿sabes ya que transporte público utilizó?, se encontraba en la ciudad de València, pero ¿por qué paradas había pasado?, y por último ¿qué centro comercial había visitado?, y para los más osados, ¿qué canciones había escuchado en la radio?, y ¿qué interpretes?.

1 comentario:

  1. Sergi me ha parecido muy original tu relato, pero hay una cosa que no entiendo. ¿por qué tu protagonista coge las llaves después de desayunar si viaja en metro?.

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