GUIÓN: “¡QUE SABRÁN!” PILAR
FOLGADO PEÑA
PERSONAJES:
-
Juan: protagonista
-Isabel: cuidadora
-
Jaime: personaje enigmático
-Dora: antigua novia-María: esposa
TEMA: complejidad humana y
conflictos personales. Cada uno estamos aislados mentalmente y perdemos la
noción de las vivencias ajenas. Presentar el victimismo del que todos somos dependientes.
ESPACIO: una habitación amplia y
con todas las comodidades que precisa el personaje que dispone de un alto poder
adquisitivo.
TIEMPO: Presente y pasado para
recuerdos
PREGUNTA DRAMÁTICA: ¿Conseguirá
Juan darle un nuevo impulso a su existencia?
PUNTO DE VISTA: El narrador siempre se expresará en 1ª
persona para cada uno de los personajes afín de introducirse en sus
pensamientos.
INTRODUCCIÓN:
Juan vive en Madrid está
deprimido y prostrado en cama por su situación personal , mental y física, y necesita
de la ayuda diaria de su cuidadora, Isabel. Habiendo perdido toda la ilusión
por la vida desde su accidente y
reciente divorcio, desea ver
pronto finalizados sus días.
Una inesperada carta de su primera
novia hace resurgir recuerdos que creía enterrados y sentimientos olvidados
Su lectura se ve impedida por la
irrupción en escena de un personaje enigmático, que creyendo la casa vacía
entra en el domicilio de Juan para robar.
NÚCLEO:
Irrumpe en la alcoba, y después
de un enfrentamiento más verbal que físico, el intruso, al ver la carta que
tiene Juan reconoce la escritura de su madre. Éste sorprendido le arranca la
carta y lee su contenido donde Dora, su
madre le confiesa a Juan que es el padre
de un hijo que a duras penas ha tenido que criar y que por falta de la figura
paterna y quizá por una super-protección , se ha visto inclinado al consumo de
drogas, y a un comportamiento algo delictivo para suplir la falta de recursos
que le provoca su fuerte drogodependencia.
Turbado al darse cuenta del
sufrimiento que está provocando con su actitud, el joven deja caer la carta que Juan recoge y termina de leer, informándose de la situación
actual en la que se encuentra Dora.
DESENLACE:
Tras un periodo de intercambio
verbal donde padre e hijo intercambiaron vivencias y se sinceraron, sucederá un
punto álgido donde los reproches del joven suplantan a la cordura. A ese espacio le sucederá un estado físico de
necesidad provocado por la abstinencia donde, sin darse cuenta, Jaime pone fín
a los días de Juan.
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