COMO LA
SOMBRA
SOLO QUIERO
DESCANSAR
Se define a si mismo como un hombre triste y melancólico,
pero se ríe aveces con tanta gana, que no alcanzo a comprender su calidad
humana.
Es un ingenuo, me recuerda al espíritu de la Navidad. Cargado
de tantas buenas intenciones y parecer siempre inocente.
Lo conozco desde no se cuando. A penas se han repetido dos
estaciones desde que empezamos ha hablar.
Al poco de mi ruptura física con ella, su nombre aún se
apodera de momentos desocupados, me invito a tomar un café en su rincón… si
quieres cabes.
Desde entonces hablamos, sobre todo le escucho. Mi tren no
se ha parado en ninguna otra estación.
Trabaja en la construcción y me comentó esta anécdota como
él la llamó y personalmente, me quito el cansancio del cuerpo.
“como sabes, estamos trabajando reparando en los huertos de
naranjos todos los destrozos, inevitables, para la conducción de un gaseoducto
desde Tarragona a Valencia.
Todas las mañanas los veo alejarse.
No te puedes imaginar con que delicadeza abandona la noche a
su día, como lo recorre despertando su olor corporal.
Un sábado tuvimos que trabajar cerca de una zona en la que
nuestro trabajo ya concluyo y están los agricultores trabajando la tierra
A medida que avanzábamos borraban nuestro paso, enterrando
la tierra por la labrada.
Durante el almuerzo, con el innato interés de la curiosidad,
me acerque por los alrededores, hasta llegar a un bancal tan alto que me obligo
a asomarme de puntillas de modo que mis ojos alcanzaron el nivel superficial
más bajo del campo. Lo encontré toda a por finas hebras que solo el reflejo por
la hora del sol descubría. Todos aquellos terrones forzados a separase por un
bien necesario estaban cosidos por finas hilos de arañas que me recordaron al
tendido eléctrico, las torres eléctricas separadas y unidas a la vez por donde
viaja la luz.
Fue como si la propia madre vida trabajara en el telar de su
taller y enmendara los rotos y descosidos acostumbrados por los hombres.
Me pareció tan sorprendente e intenso encontrar, tan cerca, vida
desconocida.
Preocupados entre tantos conquistas de cohetes a la luna o
submarinos para las profundidades, como podemos percatar el día a día. En otoño
vemos las hojas sobre el suelo, pero no he visto caer una hoja en todo su
recorrido.”
“¿Como laureamos nuestro tiempo?”
Tengo o no tengo razón.
“Claro, no se si
tienes tiempo, esta anécdota reflexiva me lleva a otra. Que valor personal
recibe nuestro tiempo?
Por ejemplo, que sentido tiene andar sobre una escalera
mecánica que funciona?
Es como perder el saludo a un desconocido.
Cuanta soledad acompaña a la prisa
De donde los relojes de nuestros padres
no cantan las horas”
“Bueno, no me hagas caso, soy raro.
Solo lo último y como un alivio, un soplo sobre una herida:
SI NO DUERMES POR LA CULPA , TOMA UN CAFÉ”
Siempre me hace lo mismo……..
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