UN SUEÑO: la vida es un regalo.
Estoy casada con dos gemelas de cinco años. Eso me quita el sueño muchas noches. Caigo rendida en la cama cuando llega la noche. Mi marido David es un santo porque aguanta mis gritos. Que el baño este siempre ocupado por la mañana cuando el se levanta para ir al trabajo. Que ya no podamos desayunar juntos y compartir pensamientos. Tendríamos que tener otro baño, aunque no se de dónde tendríamos que sacar ni el dinero ni el espacio. El piso es tan pequeño… Hoy he tenido un sueño. No he podido remediarlo y se lo he tenido que contar. Hemos llegado tarde al trabajo. Pero al menos tenido unos minutos de intimidad, de caricias áuricas, y besos apasionados que nacían de unos latidos de corazón. Latidos que pasaban por la garganta, llegaban a los labios colorados que desprendían fragancia y pedían fusionarse. He soñado un sueño no profundo, medio despierta, medio dormida…
- David, aquello que vemos, aquello que padecemos, aquello que nos induce a consumir, correr, hacer … no es real. Somos como marionetas que nos inducen a hacer estas cosas y más, a que pensemos aquello que desean que pensemos, a que actuemos como quieran que actuemos. Nos inducen a que dejemos de lado anhelos, felicidad, sensaciones…
Y de repente, David me ha mirado cuando yo le contaba esto, y como si nada existiera, como si el mundo fuese a acabarse en ese momento… me ha tomado entre sus brazos y me ha besado, me ha abrazado, me ha dado calor con su cuerpo. Abrazada a él todo tenía sentido y nada tenía sentido.
- David, la vida no es como nos la pintan.
- Si mi niña
- Hemos venido a sentir y ser.
- Si mi niña.
- A Ayudar y que nos ayuden.
- Si mi niña.
- La vida es un regalo.
- Ciertamente.
Ana Llorens.
No hay comentarios:
Publicar un comentario