Hace no mucho tiempo, en un lugar
no muy lejano, le plantearon una pregunta a una chica como cualquier otra. ¿Qué
es narrar? Carolina se rió, vaya pregunta más sencilla. Sin embargo, tras un
par de intentos por encontrar una definición, una explicación coherente, se dio
cuenta de la complejidad de ella. Nunca se lo había planteado. Para ella,
escribir, narrar, siempre había significado desahogarse, evadirse del mundo, no
obstante, sabía que la literatura, era algo mucho más grande, algo superior.
Ella no era quién para definir algo de tales dimensiones, así pues, decidió
embarcarse en una profunda investigación. Encendió el ordenador, iniciando una
nueva búsqueda. Tras varias horas, se dio cuenta que no estaba buscando en el
lugar indicado. Demasiadas opiniones, casi todas opuestas, contradictorias.
Internet nunca ha sido una fuente fiable. El siguiente paso sería preguntarle a
alguien más experimentado en el mundillo de la literatura, tal vez, su antiguo
profesor de lengua, había publicado un par de libros. A la mañana siguiente
acudió a su encuentro. Carolina estaba ilusionada, al fin descubriría el
verdadero significado del narrar. Decepción, aquello fue lo único que sintió
después de hablar con él. Sus expectativas no se habían cumplido. “Yo no soy
quién para decirte eso. […] Carolina, pensaba que habías aprendido más en estos
años.” Esas fueron las únicas palabras que articuló. Cabizbaja, nuestra
protagonista regresó a casa, no pensaba que resolver aquella duda pudiese
llegar a ser tan complicado. Una corazonada, un cambio de rumbo repentino, se
dejó llevar por sus instintos, por su intuición. Sin darse cuenta, se vio
rodeada por la inmensidad del mar. Había llegado al puerto, sentada en un
banco, observando el océano, meditando, con la mirada perdida en el horizonte.
Estaba tan absorta que ni se percató de la presencia de un hombre de edad media
que se sentó a su lado. La observaba. “¿Buscando respuestas?” Carolina volvió
en sí sobresaltada. Sin desviar su mirada, asintió bruscamente. “Sí, el mar es
el mejor aliado para ello, siempre que tengo dudas recurro a él, mi cómplice,
mi amigo.” Carolina le explicó, que era la primera vez que acudía allí con esa
intención, y también el modo en el que lo había hecho, irracionalmente. El
hombre de ojos negros, la miraba con atención, tenia curiosidad. Directamente y
sin tapujos, le preguntó cuál era esa gran duda que la mantenía en vilo. “¿Qué
es narrar? […] Buena pregunta, amiga […] Siento decirte que no puedo darte la
respuesta, aun así, puedo guiarte en tu búsqueda. […] Deja de buscar en el
exterior, adéntrate en el otro mundo, en esa dimensión donde todo,
absolutamente todo, es posible.” Carolina volvió a perder su mirada en el mar
durante unos instantes, profundizando aquellas palabras. Cuando se giró, el
hombre había desaparecido, ¿había sido todo una imaginación? Cerró los ojos con
fuerza, intentando dar con la dimensión mencionada hacia tan solo unos minutos.
Oscuridad, era lo único que era capaz de encontrar. Un punto, otro y otro más,
poco a poco un haz de luz inundó su mente, tras el, un nuevo mundo, lleno de
sorpresas, aventuras. Y es que, no existe mayor sorpresa que la que encuentras
en tu imaginación. Es evidente el final del relato. Carolina, al fin encontró
la ansiada respuesta. ¿La has encontrado tú también? Es simple, la literatura
la creamos cada uno de nosotros, leyendo, escribiendo, imaginando historias.
Narrar, es tener la capacidad de viajar, de crear, sin moverse de casa, sin
tener mayor recurso que el poder de la mente, un bolígrafo y un papel. Narrar
es emocionarse, saber emocionar, enseñar, aprender, soñar, vivir…
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Describirme es algo que nunca se me ha dado precisamente
bien, así que seré bastante breve. Desde bien pequeñita me ha apasionado
escribir, es mi modo de desahogarme, evadirme de la realidad, autorealizarme.
Se que no lo hago bien, aun así, eso no me frena, y continuo con ello,
esperando mejorar cada día un poco más.
Soy bloggera, le dedico bastante tiempo libre a mis blogs, tanto al
diseño como a su contenido. La gente me considera una persona creativa, algo
alocada, sentimental, muy curiosa, con un gusto excesivo por la ciencia y el
diseño y ante todo, optimista, optimista hasta los huesos. Sin nada más que
deciros, pero con muchas cosas por contar, Miriam.
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