jueves, 11 de febrero de 2016

Realidades paralelas

Retrato de una comunidad de vecinos como alegoría de la incomunicación.
Nadie sabe que el joven de la eterna sonrisa es un indigente que vive en la azotea; todos desconocen que la vecina del cuarto vive encerrada en su jaula mental; los del segundo piso son considerados unos ocupas, pero nada más alejado de la realidad…
Por ahora estoy trabajando en la historia del indigente. Un joven fotógrafo que se traslada a Barcelona para trabajar en un periódico.  Es un personaje optimista y lleno de vitalidad. Se concentra en lo que tiene (un trabajo, salud, capacidad de amar, curiosidad…) y no en lo que carece (un sueldo, un techo…). Conseguirá ser feliz. Lee libros de la biblioteca, corre por los parques, asiste a la universidad como oyente,  utiliza los bonos de comida que le proporciona el periódico para alimentarse, se ducha en un gimnasio y guarda sus escasas pertenencias en una taquilla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario