viernes, 29 de enero de 2016

Érase una vez, que se era... Bruja, Dragón y Princesa.

Disculpen colegas de casa   
esta patética romanza,          
con ella hago defensa         
de fantasía a ultranza.      

Los tres con labios de fresa.
Bruja, Dragón y Princesa.
Besa que se besa.
Bruja, Príncipe y Princesa.  

Nuestra protagonista,            
la hermosa Princesa,           
enamorada está.                  
De día ansiosa…                  

Y de noche sueña,                
la almohada acuña
en su cama de cristal,           
con un Príncipe desleal.     

Boda prometió,                    
¡no apareció!                       
En sueños la llama,              
dice que la ama.                    

La Princesa con celeridad,
abandona su ciudad
en busca de la verdad.
Con él quiere intimidad.

Los tres con labios de fresa.
Bruja, Dragón y Princesa.
Besa que se besa.
Bruja, Príncipe y Princesa.  

Mientras el Príncipe egoísta
doblemente encerrado está.
Su amor no quiso dar
a una sexi Bruja estelar.

Que en Dragón lo convirtió.
Y en un castillo encerró.
Una sola noche de pasión,
pide la Bruja con tesón.

Mas el Príncipe dice: ¡no!
Con tozudez de equino.
Miedo tiene a su báculo,
que empuña como un falo.

Los tres con labios de fresa.
Bruja, Dragón y Princesa.
Besa que se besa.
Bruja, Príncipe y Princesa.  

La Bruja pide acción,
que aleje su aflicción.
Solo requiere atención,
necesita apagar su pasión

Se pasea por la muralla,
atisbando la villa.
Volar quisiera cual ave,
solución pronta no ve.

Su melena sacude el viento,
cuando esconde su llanto.
Soledad, mala amiga es,
ni consejo de ella extraes.

Allá en la lejanía
un caballo con jinete.
La Bruja se anima.
¡Quizá al Príncipe releve!

Los tres con labios de fresa.
Bruja, Dragón y Princesa.
Besa que se besa.
Bruja, Príncipe y Princesa. 

La Princesa frena su montura,
y grita hacia la almena:
-¡Ah, del castillo!
¿Queda alguien vivo?

La Bruja se asoma.
Lo que ve, la asombra,
Una bella Princesa,
para una sexi Bruja.

Tal vez seducirla pueda.
Y olvidarse del Dragón
entre las dos, ¡recopón!
Mucho más sencillo sea.

Dibuja una sonrisa,
brillo a sus ojos aumenta,
y se asoma a la muralla
a preguntar: ¿Quién anda?

Los tres con labios de fresa.
Bruja, Dragón y Princesa.
Besa que se besa.
Bruja, Príncipe y Princesa.  

La Princesa desconfiada,
desmonta presurosa,
la mano en la daga.
Piensa y  no se engaña.

-¡Oh, gran beldad!
Soy yo, la Princesa.
Vengo desde allá,
la exótica ciudad.

-Al Príncipe busco.
Sé que parecerá chusco.
Pero boda prometió,
Mas no se presentó.

-Respuestas quiero.
Quizá vuestra merced…
¡Ayudarme! Os ruego.
Voy a  desfalleced.

-En confortable acomodos,
mas datos podría darle,
y quizá entre las dos,
quisiéramos encontrarle.

Los tres con labios de fresa.
Bruja, Dragón y Princesa.
Besa que se besa.
Bruja, Príncipe y Princesa.

El Príncipe en su jaula,
voces oye llegar.
La esperanza acumula.
¡Qué no sea para pesar!

Dulce es la voz de su amada,
sugerente la de su guarda.
Mas entender que hablan,
los gruesos muros anulan.

¡Oh, qué valiente Princesa!
¡A salvarme ha venido!
Con fervor apresa,
la escama que los ha unido.

Todo él cambió a Dragón,
menos la escama de su corazón,
cuando la Bruja con su aguijón,
su maldición echó sin axón.

Los tres con labios de fresa.
Bruja, Dragón y Princesa.
Besa que se besa.
Bruja, Príncipe y Princesa.  

La Bruja presurosa,
desde la repisa,
abre la esclusa,
al paso de la Princesa.

Corriendo baja las escaleras,
su brazo le ofrece,
al salón la dirige,
a tomar un té con pastas,

Acariciar su mano es un placer,
tan suave como la gloria.
Le pide que cuente su historia,
que ella escuchará hasta el oscurecer.

La bella Princesa,
llorando le confiesa,
cuanto ha sido el dolor,
causado por el mirliflor.

Los tres con labios de fresa.
Bruja, Dragón y Princesa.
Besa que se besa.
Bruja, Príncipe y Princesa.  

Ahora que más cerca están,
el Dragón las puede escuchar.
Intenta aullar, gritar y bramar.
Y se desgañita como un patán.

La paranoia en su mente dibuja,
lo que hará la seductora Bruja.
¡Qué a la Princesa encante,
y con el falo la contente!

El caos para él es,
pues  ya se ve,
sin novia y sin ser
Príncipe, otra vez.

Los tres con labios de fresa.
Bruja, Dragón y Princesa.
Besa que se besa.
Bruja, Príncipe y Princesa.  

La bella Princesa,
que además es muy lista,
ha entendido sin recesa,
a la Bruja arribista.

Consigue que el Dragón,
torne en Príncipe de nuevo.
A cambio de su corazón,
la Bruja accede al relevo.

Los tres con labios de fresa.
Bruja, Dragón y Princesa.
Besa que se besa.
Bruja, Príncipe y Princesa.  

El Príncipe termina
fuera de la fortaleza.
La Princesa, desde la almena,
lo despide con firmeza.

El Príncipe abandona el lugar
de prisa, no vuelve a mirar.
Por la Princesa no siente pesar,
otra encontrará a la que amar.

Los tres con labios de fresa.
Bruja, Dragón y Princesa.
Besa que se besa.
Bruja, Príncipe y Princesa.  

La sexi Bruja ya lo entiende,
forzar el amor no se puede,
con muchas lágrimas despide
a la Princesa. ¡Quizá la olvide!

Un último regalo le entrega,
su bastón coronado por un falo.
Asegurándole que solo juega,
a hacer feliz su encéfalo.

Los tres con labios de fresa.
Bruja, Dragón y Princesa.
Besa que se besa.
Bruja, Príncipe y Princesa.  

¡Por fin acabé con su sufrir!
Vuelvo a pedir perdón,
por su tiempo ingerir,
con este moscardón.











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