- Ciencia ficción.
- Amistad.
- Averiguar la verdad.
- Caos.
- Planeta abandonado.
- Arma.
La Arzacon – 6 se acercaba al único puerto espacial del planeta Trigán 186. La impresionante nave colonizadora surcaba los turbulentos cielos con seguridad. No era el tipo de crucero para realizar estas maniobras. Los colonizadores surcaban el espacio con el único fin que fundar un nuevo asentamiento, cargado con un pesado equipo, droides y colonos hibernados. Todo estaba planificado en el imperio. La elección del planeta, los parsecs de viaje y la ventana de entrada atmosférica de un determinado astro. Los navegantes lo proyectaban sin error.
John Traveller, piloto de la Arzacon desobedecía esas premisas. Su destino, dos millones de parsecs más lejos de Trigan, debía esperar. Pretendía descubrir que ocurrió en la colonia fundada tiempo atrás. Según la información el terraformer no funcionó y la colonia no se desarrolló. La ausencia de comunicaciones, muestras evolutivas o señales de emergencia así lo marcaban. Averiguar lo acaecido era perder tiempo y personal. Estas situaciones ocurrían en algunas de las millones de misiones que el imperio lanzaba con el fin de expandirse por el universo y obtener recursos. El llamado factor Murph. Misiones de rescate eran innecesarias y poco productivas.
Traveller divisaba dos plataformas de aterrizaje.
- Parece que finalmente llegamos PLEH.
- Si.
- La primera plataforma tiene dimensiones mayores, pero la segunda la veo más robusta para nuestra nave. Creo que es la que voy a elegir. ¿Crees que es la mejor decisión?
- Si.
La unidad PLEH era un robot decisorio. Con la tecnología mecánica básica su valor recaía en su consejo. Con los datos captados y analizados respondía correctamente a las preguntas realizadas. Aportaba el empuje necesario para llevar a cabo todo tipo de misiones a la unidad humana asignada, pero nunca respondía sin ser preguntaba. Su forma prismática de mediana altura, escasamente similar a un droide bípedo, se adaptaba a casi cualquier lugar. Práctica e inteligente.
“No hubiera estado de más que llevase un complemento bélico…” pensó el capitán.
- Perfecto aterrizaje. ¿No te parece?
- Si.
- Una buena idea venir aquí – afirmó Traveller mientras se levantaba del módulo de pilotaje - ¿No?
- No.
- ¿Seguramente me expedientarán?
- Si.
John rió y se dirigió a la unidad de desembarco. Le maravillaban estos droides. A pesar del poco tiempo pilotando con ellos le gustaba su compañía. En las múltiples horas de vuelo y de soledad de un piloto colonizador, aquella máquina era lo más parecido a compañía que se podía disfrutar.
Los datos mostraban que no había despresurización, existía oxígeno e incluso energía. Sólo quedaba entrar. Ante la puerta, seguido de su androide reflexionaba sobre su situación. Su temeraria aventura. El desvío de su destino no debía acarrear graves consecuencias. Una tardanza achacable a problemas técnicos o de radiaciones estelares podía verse justificado. Encontrar a Sober. Sí, esa era su misión. O al menos saber que había sido de él. Los informes denotaban que no había vida en Trigan 186. No esperaba que se equivocasen, pero quizá obtendría una explicación. Eso le bastaba.
Las unidades PLEH había sido introducidas hacía escaso tiempo. Anteriormente dos pilotos gobernaban los colonizadores. Duplas perfectamente preparadas y milimétricamente sistematizadas. Compañeros indivisibles. Amigos.. Hasta la llegada de la perfección que esperaba a su espalda que los separó.
- ¿Vienes?
- Si.
La entrada a la base terraformada resultó un tanto accidentada. John sufrió un leve vahído y la ausencia de luz casi le hizo caer. El foco auxiliar del PLEH se encendió automáticamente. Eso le ayudó.
- Variación de la gravedad ¿Verdad?
- Si.
Era uno de los handicaps en la colonización. La masa de los planetas modificaba la gravedad. El sueño dorado de encontrar planetas perfectamente verdes, similares a la tierra y con unas condiciones óptimas eran una utopía. Los materiales, los recursos se encontraban en los planetas con condiciones diversas, de temperatura, terreno y gravedad. Los dos primeros eran fácilmente solucionables con materiales, pero el tercer elemento debía ser perfectamente paliado para que se desarrollasen las labores cotidianas. La base espacial se adaptaba al planeta para que los habitantes viviesen en gravedad cero. La combinación de campos magnéticos móviles envolviendo la colonia simulaba una estancia como en la tierra. Los trabajos exteriores ya eran otra cosa. Algo que Traveller esperaba no experimentar.
La unidad PLEH encendió las luces de la base. Aquello estaba desierto. Todo en su sitio pero ni rastros de vida humana. No había signos de lucha, revueltas o averías. El pasillo que se mostraba ante él no se diferenciaba mucho de otras estaciones espaciales en las que había estado. La única diferencia. La ausencia de ese trasiego de personas o unidades robóticas.
“Sober, tenía que encontrarlo”
Se dirigió de forma apresurada pero segura por el pasillo. Hacia la primera compuerta que se divisaba en el extremo opuesto. Al abrirse nadaie se mostraba en lo que parecía ser una sala de recepción. La respiración se le aceleraba, las articulaciones le dolían. Extraño. El regulador de gravedad podría ser una de las razones. La falta de mantenimiento, una avería. Raro. Es uno de los dispositivos más básicos y con mejor fiabilidad.
- ¿Puedes encender uno de los portátiles de la entrada?
- Si.
- Busca la última orden del día
- Si.
Estos dispositivos eran llevados por cada una de las personas que pertenecían a la base. En ella se detallaban las órdenes diarias, avisos y un sistema de radiocomunicación personalizados. Cada departamento, como era el caso de la recepción, poseía una unidad fija similar con más funcionalidades. Se usaba para situaciones puntuales sobre consultas comunes.
- ¿Lo has conseguido?
- Si.
La primera de las pantallas era la orden general diaria. Databa de hacía unos meses. El sistema parecía haberse hibernado automáticamente por inactividad. Ahorro energético. Todo parecía correcto. No había nada fuera de lo normal. Todo salvo el recuento.
Todos los días se enumeraban el estado de los droides, vehículos, estancias y personas. Noventa personas en la enfermería. Esto si que le asustaba. La palabra virus le retumbaba en su ya mareada cabeza.
A pesar de que el análisis del aire era perfecto, Traveller se puso su casco que dejaba su traje espacial estanco. Una absurda medida, pero era casi un acto reflejo. El sentimiento de cansancio le afectaba todavía más. Añadido el nerviosismo John no dejaba de sentirse cansado e intranquilo.
- ¿Puedes llevarme a la unidad médica?
- Si.
- Adelante.
John seguía a la unidad droide. Las puertas se abría por los pasillos y las salas que se traspasaban seguían estando vacías, ordenadas pero sin personal. Cada paso venía acompañado por el eco metálico de las botas espaciales al avanzar. Sólo él y el PLEH, que dirigentemente lo guiaba hacia una posible respuesta.
Allí estaba. La enfermería.
- Espera. No abras todavía.
Traveller observaba la puerta con duda. No parecía diferenciarse mucho de las anteriores. No se había abierto recientemente. Sin desperfectos. Sober, o lo que quedase de él debía estar al otro lado. Pero, ¿Qué más encontraría?
- ¿Tus sensores captan movimiento?
- No.
- ¿Algún pico sonoro que no pueda escuchar?
- No.
- Entremos. Abre la puerta.
- Si.
Con una rápida despresurización la compuerta se abrió, encendiéndose de forma automática las luces de la estancia.
Cuerpos. Cadáveres colocados en camillas, catres improvisados e incluso por el suelo. La mayoría en un estado de descomposición a pesar de la baja temperatura de la enfermería. Llevar puesto el traje de vacío era un acierto. El olor debía ser nauseabundo. Los sudores y una sensación de vómito invadían a John.
- Muéstrame en la terminal de la enfermería el informe más actual que encuentres.
- Si.
En un primer análisis no parecían haber sido violentados. No se distinguían heridas o contusiones. Algunos, todavía más o menos conservados, mostraban pieles arrugadas y huesos marcados.
- Vaya desastre.
“Al parecer han aumentado los casos de osteoporosis, piedras vesiculares, fallos hepáticos, desgaste de huesos y músculos, enfermedades cardiovasculares y otras propias de personas de avanzada edad. Aún supliendo órganos con unidades cibernéticas, éstas se acaban y muy a mi pesar después de una enfermedad viene seguida de otra aún peor. Si no se resuelve el problema gravitatorio estamos condenados”
- ¿Gravitatorio? Que demonios está pasando aquí.
El droide dirigía su sensor de visión hacia la cara de Traveller
- Si perdona – reaccionó devolviéndole la mirada -. ¿Puedes obtener algún informe del astrofísico de la base?
- Si.
PLEH eficiente, no tardó en visualizar el memorando más reciente que encontró. John no pudo disimular su asombro, su miedo. Trigán 186 se catalogó de planeta gaseoso. Su atmósfera era casi ingrávida. Por ello el campo magnético de la base se regulo para una gravedad cero y poder trabajar y vivir en la colonia. Al parecer ese estatus cambió y la gravedad del planeta se volvió positiva poco a poco. También conocido como el efecto Boomdervog. Puede ser dado por una rotación entre dos estrellas durante un periodo de tiempo o por una composición sólida temporal de los gases del planeta. Los Gases se solidifican aumentando la masa del planeta y por tanto su gravedad lentamente. Nunca se ha experimentado de cerca y los conocimientos son sólo teóricos, por resultados de implosiones de estrellas mostradas que pueden generar planetas de esta índole.
La conclusión del informe era clara. La existencia de gravedad positiva aumentando paulatinamente ocasiona serias dolencias de tipos muy variados en el hombre. Aumenta el envejecimiento de órganos y desgaste de articulaciones y músculos. Por ello se recomendaba un abandono de la colonia lo antes posible. El planeta puede implosionar y desaparecer.
Al parecer nadie abandonó Trigan. PLEH activó un archivo sonoro donde se escuchaban las comunicaciones de un vuelo de prueba de la nave colonizadora. Sober…
Se escuchaba como la nave no generaba la suficiente potencia y acababa estrellándose en el planeta. Un desastre.
- Nos vamos.
El capitán Traveller se deshizo de su traje espacial. El casco, botas y todos los elementos. El peso, la fatiga, los hechos escuchados hacían insoportable hasta la respiración. Ahora lo entendía todo. Era muy posible que la gravedad planetaria hubiera aumentado más aún y el regulador gravitatorio de la base no estuviera ajustado. No perdería tiempo intentando averiguar si PLEH podía o no hacerlo. Debía salir de allí .
- Por el camino más corto a la nave PLEH.
- Si.
El trayecto se hizo interminable. Mareos nauseas y un sentimiento dulzón de muerte lo rodeaba todo. Le hubiese gustado encontrar el cadáver de Sober o portar su insignia identificativa como recuerdo. No había tiempo. Llegar era el único objetivo. Salir de aquella base y del planeta.
La Arzacon – 6 salió de la órbita del planeta Trigán 166 a toda potencia y exitosamente. Ya más tranquilo y recuperado Traveller miró sus controles. No fue difícil salir de allí. Toda la potencia del navío fue suficiente y no corrió riesgos. ¿Por qué la nave de Sober se accidentó?
Descartaba un fallo de pilotaje de su amigo. ¿un fallo mecánico? La gravedad puede afectar las máquinas, pero la base parecía perfecta y estaba establecida en Trigan mucho tiempo. No existía ni una fisura. Extraño.
Traveller activo las cámaras y los controles de la parte más grande de su nave. La más pesada. La que transportaba todo el equipo y sus tripulantes. Acción que únicamente se debía realizar por emergencias.
- Vacía
John se sentó en su sillón de pilotaje. Cansado, ausente. Quizá los mandos imperiales sabían que iba a ir allí. Seguramente ni existía su destino a millones de parsecs mas lejos. Conocían sus intenciones. Querían saber qué ocurrió en Trigan 166
Traveller miró a PLEH con la desconfianza que nunca vio en Sober.
- ¿A casa Capitán? – dijo la máquina.
- Si.
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