jueves, 3 de marzo de 2016

Crossover a "El Dios oculto"



Y así era. Robert había estado obsesionado con algo, algo que todavía no conseguía descifrar. A simple vista uno no podía entender cosa alguna de todos sus apuntes salvo algunos dibujos sobre grandes cuerpos celestes, galaxias, átomos y partículas. Al parecer estaba involucrado en algo muy grande, algo que podría desde ser una paranoia a una teoría que rebatiese a las anteriores.
 De repente, Robert, que ya se había levantado, acudió a aquella sala donde sus compañeros se encontraban.
 -¿Qué hacéis aquí?
-Robert, nos tenías preocupado. Hace dos días que no te vemos y llevas semanas ausentándote a dar clases con frecuencia.
-Sí, así es Robert. –el decano, allí presente, que hablaba con tono serio –. Lo único que vas a sacar en claro con todo esto es tu despido. Por cierto, ¡tiene un aspecto terrible!
-Usted no lo entiende, decano. – Robert mostraba signos de cansancio, le costaba articular las palabras correctamente. – Ahora mismo estoy en una investigación muy importante, que ¡ppodría cambiarlo todo! Sólo le pido que me dé unos días más, unas semanas, ¡un mes! Con eso, ya podré haber ac…
-¡Basta ya, Dr. Robert! – Si de algo era conocido el decano es por su mal temperamento -. Trabaja en una universidad, como un catedrático, ¡compórtese! Su deber es enseñar a sus alumnos, para eso ellos acuden a nuestra institución y para eso usted recibe un sueldo, no para estar aquí  con… ¡eesto! - El decano miraba hacia todas partes, intentando darle un sentido a todo, pero sin no ver más que el desorden.- ¡Vístase y coja sus cosas ahora mismo! Como no se venga con nosotros, ¡no hace falta que vuelva a la universidad!
Aquello había provocado un silencio abismal en la sala. La voz del decano se había hecho notar, y a Robert apenas se le escuchó decir un “Si, señor” por lo bajini. Entonces, se dio la vuelta y se golpeó con uno de los marcos de la puerta. Pero este se fue a su cuarto fingiendo lo ocurrido.
 Al par de minutos, apareció un ser completamente distinto. Este llevaba ropa formal, el pelo peinado, y una barba afeitada junto a un maletín. Este ser era el que hacía escasos minutos parecía sacado de un puente.
Robert y el resto bajaron a la calle, donde un escarabajo esperaba en la acera de enfrente (el decano y su gusto por los coches clásicos). Cruzaron la acera y tomaron asiento en el vehículo, pero justo antes de arrancar el motor, Robert abrió la puerta para salir.
-¡Lo siento, decano, pero tengo unos asuntos que debo solucionar!
-¡Robert! ¡Vuelva inmediatamente!
Con aquel subidón de salir rápidamente del coche para volver con sus ecuaciones, poco le faltó al físico para ser arrollado por una furgoneta. Sin mirar atrás, subió como pudo las escaleras y cerró la puerta de su apartamento a cal y canto. Robert veía todo ese desorden y lo veía hermoso. Animado a resolver aquel rompecabezas Robert….
-¿Dónde habré puesto mi maletín?

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