INTRODUCCIÓN AL RELATO
2199,
la tierra es un desierto casi en su totalidad.
En
el 2145 hubo un cataclismo, la naturaleza se rebeló ante las transgresiones
continuas que se hicieron contra ella a lo largo de décadas: Polución,
contaminación, vertidos, armamento atómico, químico… La devastación hizo que los
ciclos naturales se extinguieran. El Mediterráneo se tornó inhóspito y seco. La
inmensa mayoría de los seres vivos desapareció; en cambio, las máquinas
permanecieron intactas o con leves desperfectos. La fragilidad humana se ponía
de manifiesto una vez más.
Los
seres humanos que sobrevivieron , emigraron hacia el Norte y las montañas donde
aún había algo de vegetación. Allí pudieron subsistir a duras penas. Se abrió
una etapa de luchas internas por el poder— el ser humano seguía, en su tozudez,
sin aprender que su mala gestión les había llevado al caos y la desolación.
Volvieron
a la barbarie, al descontrol y con el tiempo a épocas primitivas, ya olvidadas
por el hombre moderno. No tardó en implantarse la ley del más fuerte. Una
minoría doblegaba a la mayoría. Escogieron los lugares más saludables para
vivir, tierra aún fértil, aire respirable, agua e hicieron una fortificación.
Solo podían entrar los elegidos, el resto quedó excluido, marginado en las tierras baldías y poco sanas, Las
Cepas. Estos realizaban trabajos de esclavos, para Los de Arriba, en la colina,
por una ración miserable de alimento – semillas –, y un poco de agua.
Yo
soy Ela, una muchacha que luchó por que la PALABRA (distintivo del ser humano), la
BELLEZA y la POESÍA, no fueran sofocadas del planeta tierra.
Hermanas Márquez
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