domingo, 21 de febrero de 2016

INTRODUCCIÓN AL RELATO

2199, la tierra es un desierto casi en su totalidad.

En el 2145 hubo un cataclismo, la naturaleza se rebeló ante las transgresiones continuas que se hicieron contra ella a lo largo de décadas: Polución, contaminación, vertidos, armamento atómico, químico… La devastación hizo que los ciclos naturales se extinguieran. El Mediterráneo se tornó inhóspito y seco. La inmensa mayoría de los seres vivos desapareció; en cambio, las máquinas permanecieron intactas o con leves desperfectos. La fragilidad humana se ponía de manifiesto una vez más.

Los seres humanos que sobrevivieron , emigraron hacia el Norte y las montañas donde aún había algo de vegetación. Allí pudieron subsistir a duras penas. Se abrió una etapa de luchas internas por el poder— el ser humano seguía, en su tozudez, sin aprender que su mala gestión les había llevado al caos y la desolación.

Volvieron a la barbarie, al descontrol y con el tiempo a épocas primitivas, ya olvidadas por el hombre moderno. No tardó en implantarse la ley del más fuerte. Una minoría doblegaba a la mayoría. Escogieron los lugares más saludables para vivir, tierra aún fértil, aire respirable, agua e hicieron una fortificación. Solo podían entrar los elegidos, el resto quedó excluido, marginado  en las tierras baldías y poco sanas, Las Cepas. Estos realizaban trabajos de esclavos, para Los de Arriba, en la colina, por una ración miserable de alimento – semillas –, y un poco de agua.


Yo soy Ela, una muchacha que luchó por que  la PALABRA (distintivo del ser humano), la BELLEZA y la POESÍA, no fueran sofocadas del planeta tierra.

                                                                     Hermanas Márquez

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